El director de “Temblores”, ya está en Alemania pero previo a partir, nos platicó de sus expectativas al participar por segunda ocasión en el Festival de Cine de Berlín.

Por Giovanni Aldana

Es la segunda vez que el cineasta está en la Berlinale, como se le conoce al Festival. La primera llegó con su ópera prima “Ixcanul” en 2015, cuando ganó el Oso de Plata.

El filme de Bustamante participa en la sección Panorama.

Hoy es la inauguración del Festival y platicamos con el director guatemalteco sobre el filme y sus expectativas de llegar a concursar con una nueva película.

¿Cómo te sientes de estar de vuelta en la Berlinale?
No llevo expectativas pero sí mucha alegría porque la primera vez que llegué con “Ixcanul” no sabía nada de cómo funcionaba la maquinaria de estos festivales.Al final, son plataformas que pueden llevar muy lejos a las películas. Como decimos en Guatemala <,me sentía como “pollito comprado” esa primera vez, tratando de aprender lo más que se pudiera.

Pero, después fuiste invitado a ser jurado…
Sí, entendí mucho mejor el funcionamiento. Con “Temblores” voy con una delegación de casi 30 personas que tomaron parte en el proyecto, entre actores y equipo técnico. La verdad, estar en Berlín es pura alegría y fiesta para nosotros.Trabajar con actores de teatro fue una grata experiencia porque ellos traen la pasión el gusto y la disciplina”.

¿Cómo fue trabajar con actores de teatro pues no hay muchos actores de cine en Guatemala?
Fue una mezcla interesante tener actores de cine, gente de teatro y otros que no actúan. Hicimos un trabajo intenso para ponerlos a todos en la misma sintonía. Usamos el método Stanislavski que es de los más rigurosos pero también de los más gratos. Trabajar con actores de teatro fue una grata experiencia porque ellos traen la pasión, el gusto y la disciplina de saber qué pueden usar para expresar emociones en una película. Se lograron unos personajes tremendos para el proyecto.

Trabajar con actores de teatro fue una grata experiencia porque ellos traen la pasión, el gusto y la disciplina”

¿Qué retos encontrás como cineasta para hacer cine en un país que no tiene mucha historia fílmica? Todos los cineastas en Guatemala están haciendo su parte. Pero creo que la meta ahora es lograr que el guatemalteco consuma cultura. Eso es lo más duro. Seguiremos haciendo cine pero pareciera que la gente no tiene ganas, le cuesta un montón consumir sano. Está bien entretenerse y el cine de autor también entretiene. Hay que quitarse la idea de que el cine de autor es aburrido. Es muy difícil que el espectador guatemalteco quiera ir a ver las historias de su país. Esa es la lucha en la que debemos enfocarnos ahora.

El público que asiste a las proyecciones, es el que decide qué películas serán las premiadas en la sección Panorama de la Berlinale. El Festival concluye el 17 de febrero.